Presentación

“La Peste de Tebas” es una publicación psicoanalítica. Cada número está dedicado a un tema del psicoanálisis sobre el que escriben los editores y prestigiosos psicoanalistas invitados. Cada nuevo número se presenta en una mesa redonda en la que se debate el tema en cuestión y está abierta a todos los lectores.

“La Peste de Tebas” se distribuye en dos versiones idénticas, en soporte papel (revista impresa) o digital (archivo PDF).

 

EDITORIAL DEL PRIMER NÚMERO

 

La ocasión de presentar en sociedad a “La Peste de Tebas” conduce, inevitablemente, a explicitar las “razones” que nos llevan a constituir esta publicación. Como psicoanalistas conocemos bien la tentación que implica dar, a través de un recorrido histórico, una explicación a lo que surge, sea ello una asociación, un síntoma, un sueño, una manifestación afectiva o, como en este caso, una publicación. Lo más genuino que podemos decir al respecto es que tuvimos necesidad de reunirnos una vez más -como hace quince, veinte o veinticinco años, diría nuestro historiador- para pensar en común acerca de las cuestiones centrales del psicoanálisis, las ideas de Freud y algo que de manera muy imperfecta podríamos llamar “la naturaleza humana”.

Por supuesto es posible construir una historia. Como en una complicada anamnesis podríamos llegar hasta el punto mítico de partida desde el cual decir, como Freud en Bellevue, “...aquí nació La Peste...”. Acudirían seguramente al recuerdo de cada uno de nosotros una serie de anécdotas que podrían resultarnos más o menos conmovedoras y amenas o entretenidas para algunos de nuestros lectores dotados de una particular benevolencia o de una especial inclinación hacia las historias familiares, los mitos o las epopeyas. Pero esa historia, como en un análisis, sería una historia más, la historia oficial, que como todas las historias -por lo menos las oficiales- tiende a ocultar más que a develar.

Estaríamos escamoteando el bulto respecto de las motivaciones actuales y efectivas que hacen que seis personas -pertenecientes a tres generaciones de psicoanalistas, cada uno con sus experiencias personales, con su propio marco contextual de ideas y conceptos- decidan dedicar su tiempo y su esfuerzo a esta exigente empresa.

Reconocemos en el malestar el origen de nuestra inquietud. Malestar directamente asociado con la peste que da nombre a nuestro periódico y con la mentada crisis del psicoanálisis.

Lo que pretendemos dar hoy a luz no es el recorte de nuestras ideas personales acerca de los temas psicoanalíticos en busca de un discurso común. Por el contrario, en la medida en que reconocemos un tronco común, queremos recuperar lo peculiar de cada uno de nosotros. El tronco común aludido tiene en su esencia el dar a la clínica un lugar de privilegio para la comprensión de las ideas freudianas, intentando recuperar la vitalidad de una postura que tiende a ocultarse detrás de las resistencias que esas mismas ideas generan.

Afirmar que la clínica está en el centro de nuestro pensamiento psicoanalítico -y en la definición de este periódico como órgano de difusión de ese pensamiento- significa colocarse en un lugar desde el cual los modelos pasan a ser considerados con una particular relatividad que permite acercarse a la intuición de aquello a lo que los modelos aluden. Donde queda jerarquizada la atemporalidad del inconsciente y de la sesión psicoanalítica y el vínculo transferencial desde el cual podemos construir un antes y un después, un afuera y un adentro. Un lugar desde el cual, cuando logra aprehenderse la realidad de lo que en él acontece, las hipótesis esenciales pasan a recortarse como guías certeras, mientras las hipótesis secundarias, los andamios, caen en la misma medida en que podemos ir prescindiendo de ellos.

Esta relativización del valor de las hipótesis secundarias permite recuperar viejas nosografías freudianas, olvidadas en beneficio de otras definiciones, y con ellas el rico bagaje de intuiciones que en su momento implicaron. Permite comprender, al mismo tiempo, el Aleph borgeano que es la transferencia y todos los estratos del psiquismo que se conmueven simultáneamente en el encuentro de los participantes de la ceremonia ritual que es la sesión psicoanalítica.

Colocarse en una perspectiva centrada en la clínica significa, para nosotros, recuperar el espíritu -entendido como la esencia, la carne- del psicoanálisis, atravesar la palabra de la asociación para acercarnos a la vivencia, al lugar de horror donde la palabra se gesta y al que la palabra oculta, al lugar del trauma frente al cual todo el edificio del yo se erige como resistencia.

Hemos dedicado a estos temas los afanes de nuestra investigación y sentimos que tenemos algo que ofrecer al respecto.

Se pueden hacer muchas “historias” acerca de la crisis del psicoanálisis. Historias económicas, sociales, epistemológicas. En el número de hoy, y en los sucesivos en tanto persistan la peste y “La Peste...”, trataremos de construir historias psicoanalíticas acerca de la crisis, historias a través de las cuales intentaremos, como lo hacemos cotidianamente, hablar de lo inefable, comprender lo incomprensible, aprehender lo inaprehensible, buscando, a través del vencimiento de las resistencias, ofrecer un texto que dé palabra a lo traumático. A lo ominoso.